Save it for later!
Mi compañera de piso había decidido adoptar un gato. Yo nunca había tenido contacto con un gatito, hasta que llegó Chip a nuestra casa.
Al principio, no se animaba a entrar a mi habitación y me miraba desde la puerta. Pero desde el momento en el que pasó ese límite se volvió en mi compañero de todos los días.
Trabajaba desde casa y Chip se me subía al escritorio, se paraba en el teclado, me aparecía por atrás de la compu. También se acomodaba sobre mi cuello cuando estaba acostada, o sobre la panza y empezaba a mover sus patitas tipo amasándome.
Vivía googleando que significaba cada cosa que hacía, porque no tenía idea de como se comportaba un gato.
A veces aparecían las cosas del tender en el piso, hasta que entendí por qué: se trepaba tipo spiderman para llegar a la ventana y chusmear afuera.
Le sacaba millones de fotos, hasta le hice un Instagram, compartido con su dueña, donde compartíamos sus fotos casi a diario.
Vivimos juntos algunos meses, hasta que me mudé y no lo volví a ver. Lloré camino al aeropuerto. Fueron pocos meses pero muy intensos.
Adoptar un gatito es algo que tengo pendiente en la vida, algún día.











Save it for later!




